Cuando Buffy encontró a Simba.


Querida Buffy.

Cómo nos gustaría saber qué pasó por tu cabecita el día que decidiste atravesar la puerta sin avisar. Quizás la llamada de la naturaleza, viva en ti, te empujó a querer vivir una experiencia  que dio con tu cuerpecito en la calle, en el duro asfalto de una ciudad que no está preparada para acoger con benevolencia aventuras inconscientes, aunque… ¿Quién somos nosotros para saber o decidir lo que es bueno o malo? Algo te aseguramos: solo es por el amor que nos empuja a creer que os damos lo mejor, esperamos que lo entiendas. Seguro que ahora tienes ya tu propia opinión al respecto. ¿Igual una asignatura pendiente? Quién sabe.

En tu diario de vida quedará esta aventura que solo tú conoces y que, siento decirte, tanta angustia ha causado a tu familia y a los que solo queremos el bien para todos vosotros, nuestros queridos gatos, nuestros perros, nuestros amigos los animales.

Cuando, tiempo ha, te rescataron de la calle con tan solo cuatro meses, el calor y los cuidados de tu familia se convirtieron en protección, en cariño, en sueños al calor de una manta, comida diaria y mimos por doquier. Pero… tu escapada no estaba prevista, querida gatita.

Poco sabemos de estos 22 días en los que has estado perdida, salvo que has vivido una historia de amor, que has aprendido a sobrevivir, a buscar refugio y a conocer que el mejor lugar es un buen escondite. ¡Chica lista!

Y… ¿Sabes? Hemos aprendido todos. Nosotros y tú, estamos seguros de ello. Y esto, a pesar de todo, tiene algo de bueno.

Una vez más, el esfuerzo de los que tanto te aman, ha hecho que el deseo de encontrarte llegara lejos. Cada día, cada noche, por todos lados, en todos los rincones había un cartel de búsqueda, una petición de socorro. Te hemos llamado con la voz, con el pensamiento y con el alma. Y este esfuerzo y el buen corazón de algunas personas ha dado sus frutos. ¡Estás en casa!

Hoy, por fin, derramamos lágrimas dulces, pequeña Buffy.

Ahora, con tan solo año y medio de vida, conoces bien el frío suelo siendo tan solo un bebé, antes de ser rescatada, y hoy, la oscuridad de una alcantarilla que ha servido de refugio para tu seguridad en tu andanza callejera. Pero claro, también conocías el calor del hogar y el abrazo protector de Azu, a la que has vuelto en cuanto escuchaste su voz, en cuanto viste aquellos brazos extendidos.

Y, además… ¡ay, pillina! Mientras callejeabas nos dejaste un regalo. Una señal de que alguien más necesitaba lo que tú tenías. Un compañero que vivía con miedo, que necesitaba alimento y ese arrullo que tú, a buen seguro, has añorado a cada momento, y antes de decidirte a regresar, el pequeño Simba apareció, creyeron que eras tú y después de un rescate frenético ocupó tu espacio a la espera de compartir contigo todos tus conocimientos sobre camas, juguetes, bebederos limpios y esas latitas deliciosas que ahora come tranquilo. Si este era tu objetivo, si esta era tu misión, la has cumplido, y a partir de ahora en tus juegos diarios participará un nuevo amigo que, por tu inconsciencia o tu decisión, ya no vivirá el abandono.

Bien hecho, Buffy. Bien por sobrevivir. Bien por ayudar a un hermano. Bien por aparecer y regresar a tu casa.

Bienvenida, y que sea para siempre, por favor.

 

 

PD.: Dedicado a Buffy y a su familia que nos han enseñado, una vez más, que el amor verdadero todo lo puede.

 

 

 

 

 

 


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